Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
A buena hora pidió el rey gachas.
Con buena polla bien se jode.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Duro de cocer, duro de comer.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
Quien lo comió aquél lo escote.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Peso y medida, alma perdida.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Marido, comprad vino; que no lino.
Dinero de canto, se va rodando.
El que se fue a León perdio su sillón.
A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Saber uno los bueyes con que ara.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
En verano, no hay cocinero malo.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Le puso el dedo en la llaga.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
De veinte a sesenta, cornamenta.
La buena hija dos veces viene a casa.
Julio, siega y pon tres cubos.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Copas son triunfos.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
La fantasía es la loca de la casa
Cada mochuelo, a su olivo.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Los de Morón como son, son.