La novia, de contado, y la dote, de prometido.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Habiendo don, tiene que haber din.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
A buen amo, mejor criado.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Boca sucia no habla limpio.
Al agradecido, más de lo pedido.
Boca con duelo, no dice bueno.
Que cada sacristán doble por su difunto.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Hombre avisado, medio salvado
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
No necesito niguas para ser tishudo.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Santo Tomé, ver y creer.
Puro de Cobán, solo comen y se van
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Viendo al payaso, soltando la risa.
A confite de monja pan de azúcar.
A perro macho lo capan una sola vez
La cara del santo hace el milagro.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Me lo contó un pajarito
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Al pino por donde vino.
pajero como tenedor de oveja.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Echarle mucha crema a sus tacos
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
El que se brinda se sobra.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
El pobre es un extranjero en su país.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.