Le quedo como anillo al dedo.
Maestre por maestre, seálo éste.
A cabrón, cabrón y medio.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
A tal señor, tal honor.
Sal no se cuenta con que es salado.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
El que calla, otorga.
El que tiene más galío, traga más pinol.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
El tonto ni de Dios goza.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Mallorquina, puta fina
De puta a puta, taconazo.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Es gusano de la misma guayaba.
El que habla es el que peca.
Chocolate que no tiñe, claro está
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Ni hombre tiple, ni mujer bajón.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
A tal puta, tal rufián.
Estar como caimán en boca de caño.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Lloviendo en San Juan, quita vino aceite y pan.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
A confesión de parte relevo de prueba.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Fruto vedado el más deseado.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.