Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Esta lloviendo sobremojado
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
El flojo trabaja doble.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
El que afloja tiene de indio.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Día vivido, día perdido.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Hombre intranquilo vale por diez.
Hijo solo, hijo bobo.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Se dice el milagro pero no el santo.
A fin de año, remienda tu paño.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
El gorrón tiene que ser sufrido.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Donde se está bien nunca se muere
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
A Seguro se lo llevaron preso
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Dame pan y dime tonto.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Al mal paso, darle prisa.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
A caballo que se empaca, dale estaca.
A candil muerto, todo es prieto.
Palo dado ni Dios lo quita.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.