Perro ladrador, poco mordedor.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Santo Tomás, una y no más.
Quien se casa, casa quiere.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Dios aprieta pero no ahoga.
El que la sigue la consigue.
Que no te den gato, por liebre.
Siempre hay un roto para un descosido.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Bicho malo nunca muere.
Madre solo hay una, y padres muchos...
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Lo dicho, dicho está.
Hacer algo de cayetano.
El mono sabe el palo al que trepa.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Hablando la gente se entiende.
Hablar hasta por los codos.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Donde dije digo, digo Diego.
A lo hecho, pecho.
Domingo sucio, semana puerca.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Buscarle la quinta pata al gato.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Santo que mea, maldito sea.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Estoy hasta las manos.
A chico santo, gran vigilia.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Hacer el primo.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Más ordinario que una monja en guayos.