Confesión hecha, penitencia espera.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Amistad de yerno, sol en invierno.
La Justicia y la muerte igualan a todos los vivientes.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
pajero como tenedor de oveja.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
A otro perro con ese hueso.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Bienes y males, a la cara salen.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
De dolor, nadie murió.
A secreto agravio, secreta venganza.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Más envejecen las penas que las canas.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Caro compró el que rogó.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Después de la risa viene el llanto.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Buena cara dice buen alma.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Desvestir un santo para vestir otro.