Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
El que mal anda, mal acaba.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Buen corazón quebranta mala ventura.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Tapados como el burro de la noria.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Gran constipado, culo apretado.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Bebido el vino, perdido el tino.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Para pan y pescado, chocho parado.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
A mal vivir, mal morir.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Del ocio nace el feo negocio.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.