De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Del ahogado, el sombrero.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Está mal pelado el chancho.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
muero Marta, y muero Harta.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
El que de amigos carece es porque no los merece.
Comer sin vino es miseria o desatino.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Los justos pagan por pecadores.
Tras el vicio viene el lamento.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Reino dividido, reino perdido.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Gran tocado y chico recado.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Nada puede dar quien nada tiene.