Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Cada criatura obra según su natura.
Mal de muchos, epidemia.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Es demasiado necio para ser loco.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Cartas cantan.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
A cada necio agrada su porrada.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Estás probando tu propia medicina.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Cada palito tiene su humito.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Todos son unos, muertos y difuntos.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Inflama más la comida que las musas
Borracho que come miel, pobre de él!
¡Cómo sufre mi pecho que late!
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Los tontos consiguen las mejores cartas
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
A gordo mendigo pocos dan zatico.