Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
De boca para fuera.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
De buena harina, buena masa.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Jodido pero contento.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Suelo mojado, cajón seco.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Gallina vieja da buen caldo.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
La buena vida no quiere prisas.
Toda desgracia es una lección.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
La tierra que me sé, por madre la he.
No hay mayor tontería que reñir.
Nunca cagues más de lo que comes.