Buscarle la quinta pata al gato.
Ave que vuela, a la cazuela.
Saber es poder.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Cada maestrito tiene su librito.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Aquí hay gato encerrado.
El borriquito delante, para que no se espante.
El mirón, ¡chitón!.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
La fantasía es la loca de la casa
Más honor que honores.
Tal padre, tal hijo.
Desde chica, la ortiga pica.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Hombre osado, bien afortunado.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Una vez al año no hace daño.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Caballo de andadura poco dura.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Cual el año, tal el jarro.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Donde las dejan, las cobran.
Deja que el buey mee que descansa.
La verdad no peca pero incomoda.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
A medida del santo son las cortinas.
Cochino matado, invierno solucionado.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.