Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Lo tragado es lo seguro.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Las cosas de palacio van despacio.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Pan para hoy, hambre para mañana.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
A caballo grande, grandes espuelas.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Quien guarda valores, padece temores.
No dejar títere con cabeza.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
La misa, dígala el cura.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Tanto pedo para cagar aguado.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
A la que te criaste, te quedaste.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Quien hizo una, hará ciento.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca