Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
A donde va encuentra un problema
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
A persona lisonjera no le des oreja.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
De suerte contentos, uno de cientos.
Meter aguja y sacar reja.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
La vejez mal deseado es.
La belleza siempre tiene razón
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Divide y vencerás.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Fruto de corral ajeno, es más barato y más bueno.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Mañana te lo dirá la vida.
Si vives de fiado, vives señalado.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Ajo cebollino, para con vino.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
De vaca vieja, novilla brava.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres