Contra la gota, ni gota.
La práctica perfecciona.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Donde comen dos comen tres.
El que no está contra ti, está contigo.
Hacer un viaje y dos mandados.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Cobra buena fama y échate a dormir.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Hablando la gente se entiende.
La sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Abusar es mal usar.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Dios castiga, pero no ha palo.
Hablar hasta por los codos.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Paso a paso se hace camino al andar.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Hacer callar es saber mandar.
Callar como puta tuerta.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Al amigo con su vicio.
Oír es precioso para el que escucha.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Educación y pesetas, educación completa.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A un bagazo, poco caso.
Mucho ojo, que la vista erro.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Más vale una imagen que cien palabras.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso