La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Fácil es recetar, difícil es curar.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Ya que aprendiste a cobrar, aprende también a trabajar.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Juramento, juro y miento.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Renegad de viejo que no adivina.
La hacienda, el dueño la atienda.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Si vas para volver, no vayas.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
El mundo critica, pero no mantiene.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Detenerse después de probar un poco algo.
Beber con medida alarga la vida.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Soltero maduro, maricón seguro.
Mujer que se queja, marido que peca
No tientes al diablo que lo veras venir.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
Jamás digas: nunca jamás.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.Proverbios 1:7
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Cuidado con la adulación
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.