El que poco pide, poco merece.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Para colmo de males, tratar con animales.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Si das una gota recibirás a cambio una fuente.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Menos correr y más hacer.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Es mejor cobrar a que te cobren.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Ante la duda, la Charly.
El que callar no puede, hablar no sabe.
No da quien tiene, sino quien quiere.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
El hablar es plata y el callar es oro.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Más vale dar que la carga llevar.
Del sabio es errar, y del necio perseverar.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Pedir las perlas de la virgen.
El destino baraja, nosotros jugamos.
A llorar al cuartito.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Pedir peras al olmo.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Cuando te den, da.
La mejor defensa es el ataque.
Quien sirve al común, sirve a ningún.