Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
Donde hay confianza, da asco.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Hacer de un camino, dos mandados.
Quien sirve al común, sirve a ningún.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
No te metas en querellas ajenas.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
No siempre el mejor camino es el más corto.
A cazuela chica, cucharadica.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Hablar a tontas y a locas.
No hay pero que valga.
Dar es corazón, pedir es dolor
Compra en plaza y vende en casa.
A chica boca, chica sopa.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Dos no riñen si uno no quiere.
Lo que hace Dios es lo mejor.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Lo que no está prohibido está permitido.
Tras cada pregón, azote.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.