Dinero no falte, y trampa adelante.
Cortesías engendran cortesías.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Bien reza, pero mal ofrece.
El pienso "conocimiento", no es para todo jumento.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
De persona palabrera, nunca te creas.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
No es lo mismo predicar que dar ejemplo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Callando el necio, se hace discreto.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Haces mal, espera otro tal.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Una vez al año no hace daño.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Para el solano, agua en mano.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Maestro, El se puede comer la regla.
Tal para cual.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.