Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
La suerte nunca da, solo presta.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Junto al río o al convento no hagas nada de fundamento.
Que aproveche como si fuera leche.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
A buen juez, mejor pastor.
A los tuyos, con razón o sin ella.
El corazón es un guía que los pies siguen
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
La misa, dígala el cura.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Un buen plan al que se llega pronto y se aplica vigorosamente es mejor que un plan perfecto al que se llega tarde y se ejecuta mal.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Mujer casada, casa quiere.
El que está en pié, mire no caiga.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
El casado casa quiere.
Poca ayuda no es estorbo.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Hay que poner remedio a tiempo.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Una espina en el ojo.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.