Quien tiene tienda que atienda y, si no, que la venda.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Orden y contraorden, desorden.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
La noche para pensar, el día para obrar.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Cuanto más amistad, más claridad.
Hablando nos entendemos.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
A buenos ocios, malos negocios.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Buena es la costumbre en el bien.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Al amigo, nunca lo pruebes.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Guarda que comer y no que hacer.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Casa de mantener, castillo de defender.
Cuando de los cincuenta pases, no te cases.
El que del campo viene, cenar quiere.
A palabras necias, bofetones.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.