Gran calma, señal de agua.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Después de un gustazo, un trancazo.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
La cabra siempre tira al monte.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Le debe a cada santo una vela.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Puro de Cobán, solo comen y se van
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Todo necio confunde valor y precio.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
La verdad sale en boca de los niños.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
A chico santo, gran vigilia.
Belleza de cuerpo no se hereda
Hacer de su capa un sayo.
Donde aprietan, no chorrea.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
El que no cojea, renquea.
La mentira busca el rincón.
Odia el pecado y compadece al pecador.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Justo peca en arca abierta.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Hacer el agosto.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Llevar agua al mar.