Hay que comer para vivir, no vivir para comer.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Lo que está por pasar pasará.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Padecer cochura por hermosura.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Hacer un hueco para tapar otro.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Casa hecha, sepultura abierta.
Retírate, agua, y veré quien labra.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Hijo solo, hijo bobo.
Todas las cosas pasan como el viento.
A quien has acallado no le hagas llorar.
La única riqueza no es la posesión sino el uso.
No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Lo poco, nunca dio mucho.
Ocio, ni para descansar.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
La barca pasa, la orilla queda
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
De tales devociones, tales costurones.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
De pies a cabeza.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
La contemplación del vicio es vicio.
A caballero nuevo, caballo viejo.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Quien nada hace, nada teme.
Ganado suelto bien retoza.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
El hambre es el mejor cocinero.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.