A quien mucho tiene, más le viene.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
A buen hambre, no hace falta condimento.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Cada pez en su agua.
El que nada debe nada teme.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Quien bien ata, bien desata.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Matar dos pájaros de un tiro.
Amores reñidos, los más queridos.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
La cascara guarda el palo.
Gente de montaña, gente de maña.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Riña de amantes, agua referescante.
Juez mal informado, fallo desacertado.
En bote pequeño la buena mermelada.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
Dinero llama a dinero.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
De lo vedado, un solo bocado.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Quien más tiene, más quiere.