Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Bien ama quien nunca olvida.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Maestre por maestre, seálo éste.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Marido, comprad vino; que no lino.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
A fuego y a boda va la aldea toda.
De tal palo tal astilla.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
En Noviembre, mata tus cerdos.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Beber, hasta la hez.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Un buen día vale por un mal mes
A gana de comer, no hay mal pan.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Ir de trapillo.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Al loco y al fraile, aire.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.