Ausentarse y morirse, todo es irse.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
El mucho joder empreña.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Al endeble todos se le atreven.
Quien sabe, sabe.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Acabada la misa, se parten las obladas.
No es lo mismo ser que haber sido.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Las acciones revelan las pasiones
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Para cerdos, buenas son bellotas.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
El que la sigue la consigue.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
No tientes al diablo que lo veras venir.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
A su tiempo se cogen las uvas.