Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Más barato es cuidar que edificar.
Palabras blandas te pondrán en andas.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
La esperanza alegra el alma.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El que habla es el que peca.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Con las buenas palabras nadie come.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
De casas y de potros que lo hagan otros.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Pecado callado, medio perdonado.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
El que no chilla, no mama.
Una sola vez no es costumbre.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Mujer que se queja, marido que peca
A ave de paso, cañazo.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
De cuentos suele irse a chismes.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.