A cada cañada le llega su añada.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
El Diablo no se harta de romper suelas.
A flores nuevas, afeite perdido.
No se sienta seguro quien tiene mal el culo.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Corre más una loca en chanclas.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo.
Callemos, que el sordo escucha.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
El dolor físico solo el que lo siente.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Cada uno es maestro en su oficio.
Pobre atestado saca mendrugo.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Tropezando se aprende a caminar.
La salud no está en el plato, sino en el zapato.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Cada raposa mira por su cola.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
El que algo teme, algo debe.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Al que le pique, que se rasque.