No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Trato es trato.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
De sabios es cambiar de parecer.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Oir a todos, creer a pocos.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Aseada aunque sea jorobada.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
No hay mejor cuña, que la de la misma madera.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Nadie da sino lo que tiene.
El que ríe el último, ríe mejor.
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
No solo de pan vive el hombre.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.