A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Más ordinario que un sicario en un burro.
A manos frías, corazón ardiente.
A gran culpa, suave comprensión.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Una buena campana se siente de lejos.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El arenque cuelga de sus propias agallas
De ausente a muerto, no va un dedo.
La vida pende de un hilo.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Cada fracaso nos hace más listos.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Copas son triunfos.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Todo amor tiene su gasto
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Tripas llevan piernas.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
A ave de paso, cañazo.
Dan darán, dicen las campanas.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Dar carne al lobo.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Casado, pero no capado.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Tanto tienes, cuánto vales.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.