Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Saber uno los bueyes con que ara.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Bolsa llena, quita las penas.
O Cesar, o mierda.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
A llorar al cuartito.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Toda desgracia es una lección.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
muero Marta, y muero Harta.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Casa sin madre, río sin cauce.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Más vale oler a asno que a muerto.
Una deuda, veinte engendra.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Está como abeja de piedra.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
A la mujer y a la mula, vara dura.
El que mucho habla, mucho yerra.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Cada día, su pesar y su alegría.