Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Se coge antes a un cojo, que a un mentiroso.
Difama, que algo queda.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Cuanto más saben los hombres peores son
Al loco y al aire, darles calle.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Explique, no complique.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
El Rey es poco para su porquero.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Los refranes no engañan a nadie.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Perro ladrador, poco mordedor.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
De refrán y afán pocos se librarán.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.