Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
El que fía, o pierde o porfía.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Hacer el primo.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El ruin calzado sube a los cascos.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
Quien te altera te controla.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El que ama el peligro, en él perece.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Del uso viene el abuso.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Beber, hasta la hez.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
El que pestañea pierde.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Afanar y no medrar es para desesperar.
El arma es enemiga de su dueño.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Para los desgraciados se hizo la horca.
A ojo de buen cubero.