Antes doblar que quebrar.
El que porfía mata venado.
De uvas a peras.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Yegua cansada, prado halla.
A carne de lobo, hambre de can.
Hambre matada, comida acabada.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Dar al olvido.
Fiado has, tu pagarás.
El que anda en silencio, cazar espera.
Abril, deja las viñas dormir.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Aire colado, a muchos ha matado.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Al pez, una vez.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Dar palos de ciego.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Sueño sosegado no teme nublado.
Porfía mata venado, que no venablo.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Ávila, santos y cantos.
A secreto agravio, secreta venganza.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El ave canta aunque la rama cruja.
Ir de capa caída.
Gota a gota, la mar se agota.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
A catarro gallego, tajada de vino.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
De viña bien estiercolada a vendimia redoblada.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Antes verdugo que ahorcado.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
variante: Café hervido, café jodido.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Beber, hasta la hez.