Más ordinario que una vaca con pedal.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Hablar bajo y obrar alto.
Chico pueblo, grande infierno.
Váyase lo ganado por lo perdido.
El mejor cazador, miente más que caza.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Toda flor quiere ser fruto.
Pan ajeno, caro cuesta.
Culo veo, culo quiero.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Olvidar una deuda no la paga.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
En este mundo al revés, no hay amor sin interés.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Los celos son malos consejeros.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Juego de manos es de villanos.
Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Amor sin plata, no dura.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Acometer hace vencer.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
No hay peor tienda que la vacía.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente