De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
La col hervida dos veces mata.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Camino malo se anda ligero.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
Toma y daca.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A la de tres va la vencida.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Estornudos y frailes, salen a pares.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
No todos los que van a la iglesia son santos
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Estar como las putas en cuaresma.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Nada hay nuevo bajo el sol.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El que venga atrás que arree.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Se heredan dinero y deudas
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.