Abril frío, poco pan y poco vino.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
De lo perdido, lo que aparezca.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
No hay pero que valga.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Después del relámpago viene el trueno.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Borrego al camión, duro a la montera.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
No todo lo que pendula cae
El que con lobos anda a aullar aprende.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Irse con la soga entre los cachos.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
No hay mal que por bien no venga.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Para atrás ni para coger impulso.
Después de la risa viene el llanto.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Los burros se buscan para rascarse.
Una pena quita a otra pena.
La leña torcida da fuego recto.
En cada tiempo, su tiento.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Don sin Din, gilipollas en latín.