Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Al cabo de un año más come el muerto que el sano.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
No tropieza quien no anda.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Dar carne al lobo.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Al pez, una vez.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Paso a paso, se va lejos.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
De Navidad a Navidad, solo un año va.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Como turco en la neblina.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Lo pasado, pisado.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Aún queda el rabo por desollar.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.