Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
O Cesar, o mierda.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Quien ríe y canta su mal espanta
Quien te adula, te traiciona.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Otoño entrante, barriga tirante.
Galga salida, a liebre parida.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
La confianza da asco
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Fingir ruido por venir a partido.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Los pies van donde va el corazón
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Vino y pan andar te harán.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Juego de manos, rompedero de ano.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
No habiendo lomo, de todo como.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Ande o no ande, la burra grande.
Es la misma gata, no más que revolcada.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
A falta de reja, culo de oveja.
Sacar las castañas del fuego.
Remienda paño y pasarás año.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Amor breve, suspiros largos
Deja la bola rodar, que ya parará.
Alegría y desgracia no son eternas
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Después de la resaca viene la pleamar.
No te asocies al acalorado ni le visites para conversar.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.