En cama extraña, no se junta las pestañas.
Del necio, a veces, buen consejo.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Día vivido, día perdido.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
A lo que no puede ser paciencia.
Fingir ruido por venir a partido.
Favorecer, es por norma perder.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Mujer precavida vale por dos.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Gente castellana, gente sana.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
A quien presta nada le resta.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
El vientre lleno aunque sea de heno.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La vida da muchas vueltas.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
En camino largo, corto el paso.