La guerra mil males engendra.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Más pija que el Don Bosco.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Sustos y disgustos matan a muchos.
A la zorra, candilazo.
Bebe y ata la bota.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Vale más una vieja que un pejeverde.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
El queso es sano que da el avaro.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Del odio al amor hay solo un paso.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Pan ajeno, caro cuesta.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Amor con casada, solo de pasada.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Para alcanzar, porfiar.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses