Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
La mentira busca el rincón.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
No hay malos maestros sino malos alumnos.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Contra gustos no hay nada escrito.
Por San Martín, trompos al camino.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
El que pestañea pierde.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Fue por lana y salió trasquilado.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Nadie da palos de balde.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
El que ríe el último, ríe mejor.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Ojo por ojo, diente por diente.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Juez mal informado, fallo desacertado.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Más mamado que chupo de guardería.
La voz del asno no pasa del tejado.
No son malos tiempos, es malo el hombre
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
Del necio, a veces, buen consejo.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Olla todos los días, a un santo cansaría.