De tal árbol tal astilla.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
A quien has de acallar, has de halagar.
Malo el gallinero donde canta la gallina.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Alabar y callar para medrar.
Malos humores salen con buenos sudores.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Antes doblar que quebrar.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Loro viejo no aprende a hablar.
Hablando nos entendemos.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Con las buenas palabras nadie come.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Hablen cartas y callen barbas.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Quien ríe y canta su mal espanta
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Por la boca muere el pez.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Al ingrato con la punta del zapato.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Maldigo el diente que come la simiente.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Vale más ser ralos que calvos.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Barba a barba, vergüenza se cata.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
El agua tiene babosas.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Más vale que sobre que no que falte.
Para bien hablar, antes bien pensar.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Buen pedidor, mal dador.
Dar antes que amagar.