El que presume de honrado, presume de desgraciado.
La justicia tiene un largo brazo.
A persona lisonjera no le des oreja.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Donde hay leyes, hay trampas.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Arandino, borracho fino.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
A amo ruin, mozo malsín.
El más gallardo señor, también peé de mal olor.
Hacerse de la vista gorda.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Renegad de viejo que no adivina.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
El león, no es como lo pintan.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
El que fía o promete, en deudas se mete.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Maestre por maestre, seálo éste.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Las grandes penas no se quejan.
El buen paño dentro del arca se vende.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
A capar se aprende cortando cojones.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
Una buena capa todo lo tapa.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Uñas de gato, y cara de beato.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Ingratos hacen recatados.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
Abriles y condes, los más traidores.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.