Quien aprisa asa, quemado come.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Las penas con pan son buenas.
Habla directamente al corazón.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Leche y vino, veneno fino.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
El mandar no tiene par.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Da lo suyo al dueño y gozarás de buen sueño.
El que juega con fuego, se quema.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
El que trabaja, no come paja
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Con el ingrato, no tengas trato.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
A quien vela, todo se le revela.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El que da primero da dos veces.
Dinero guardado, barco amarrado.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Mano de santo cura como por encanto.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
A dádivas, no hay acero que resista.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
Solo como Adán en el día de la madre
Quien sabe esperar, sabe lograr.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Con las buenas palabras nadie come.