Ese huevito quiere sal
Estar armado hasta los dientes
Puerta de villa, puerta de vida.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
La mujer es gente en la letrina.
Perfecto solo Dios.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
El que es buen juez por su casa empieza.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.
Aquí hay gato encerrado.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Bien ama quien nunca olvida.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Desde torre o azotea, bien se otea.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Pastelero a tus pasteles.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.
Por las vísperas se conocen los santos.
Enero, buen mes para el carbonero.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Palabras melosas, siempre engañosas.
No hay tonto para su provecho.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Abre la boca que te va la sopa.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Los grandes talentos son calmados en la prosperidad y callados en la adversidad.
Más honor que honores.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.