El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Hombre harto, no es comilón.
El bien viene andando, pero el mal volando.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
De sabios es variar de opinión.
Hacer de una pulga un elefante.
El zorro viejo huele a trampa.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Molino cerrado, contento el asno.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Más peligroso que mono con navaja.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
A burro viejo, poco forraje.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Como chancho en misa.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Se defiende como gato panza arriba.
A cada paje, su ropaje.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Bien aprende quien buen maestro tiene.