Toda desgracia es una lección.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
El que se queja, sus males aleja.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Según dijo Galeno, lo que para unos es malo, para otros es bueno.
Es demasiado necio para ser loco.
Tal para cual, Pedro para Juan.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Callen barbas y hablen cartas.
Más vale loco que necio.
Del joven voy, del viejo vengo.
Las armas las cargan el diablo.
La alegría todo mal espanta
Gallo cantor, acaba en el asador.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Donde comen dos comen tres.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Bienes y males, a la cara salen.
Dádivas quebrantan peñas.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Al loco y al aire, darles calle.
Oir a todos, creer a pocos.
Botas y gabán encubren mucho mal.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Más ven cuatro ojos que dos.
De dientes pa'fuera.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Rectificar es de sabios.
Casa ordenada, casa salvada.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
De la carta al timón, al revés la corrección.
A gran prisa, gran vagar.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.