Lo bien hecho bien parece.
A bien obrar, bien pagar.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
A quien feo ama, bonito le parece.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Dios aflige a los que bien quiere.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
El muerto delante y la griteria atrás.
El sucio quiere ensuciar al otro.
De luengas vías, luengas mentiras.
Mejor precavido, que arrepentido.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
El amor y los celos son compañeros.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Favores en cara echados, ya están pagados.
A fullero, fullero y medio.
El inferior pecha lo que el superior pega.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Un real de deuda, otro acarrea.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Hacerse de la vista gorda.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Lengua malvada corta más que espada.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.