Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
El que paga manda y el que no se aguanta.
Hacer de una pulga un elefante.
A perro sarnoso todo son pulgas.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
El que más chifle, capador.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
El que va a Jacarilla, pierde su silla.
El que mal anda, mal acaba.
Dos perros pueden matar a un león.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Iguales, como cabo de agujeta.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
El que se brinda se sobra.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Comprar al pobre, vender al rico.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Abril, deja las viñas dormir.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Por los Santos, siembra trigo y siembra cardo.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Cada gallina a su gallinero.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Más querría un dinero que ser artero.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
No cortes el árbol que te da sombra.