Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Oración de perro no va al cielo.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
No quieras comer perdiz antes de matarla.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Es poco saber, matarse por lo que no se puede obtener.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
Golpe de cobre nunca mato a hombre.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
El amor muere de mal ausencia.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Árbol que no arraiga no crece.
Quien nada hace, nada teme.
A quien presta nada le resta.
Mal de locura, solo la muerte cura.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Hay amores que matan.
Dios aprieta pero no ahoga.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
Reloj y campana, muerto mañana.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
La suerte no es para quien la busca.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
Amor no sufre ausencia.
La esperanza alegra el alma.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.